Altruista.

Frente al ordenador y saltando de pestaña en pestaña recordé una web
 en donde colocabas tus textos anexando tu correo electrónico.
Se suponía que algún editor interesado en tu trabajo te enviaría el contrato
solo para que tú lo firmaras. Como escéptico que soy,
se me hizo sospechoso que alguien se tomara la molestia
de construir tan altruista página.

Como leyendome el pensamiento, el creador de esa página me dijo:
“Tal vez te estarás preguntando que gano con todo esto.
Gano que mi mujer, quien acaba de escribir una estupenda novela,
consiga editor y no se deprima. Soy su esposo y no sé de literatura,
pero sé de computadoras y de alguna manera quiero ayudarla”.